Juan 7:53-8:11 ¿Es inspirado el pasaje de Jesús y la mujer adúltera?

Así vierte la Reina-Valera revisión del 1960 el relato de la mujer adúltera que encontramos en Juan 7:53-8:11:

Cada uno se fue a su casa; y Jesús se fue al monte de los Olivos.
Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.
Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.
Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 
Enderezandose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

Este pasaje lo trae la Biblia del Oso de Casiodoro de Reina, publicada en 1569 y la revisión de esta efectuada por Cipriano de Valera llamada Biblia del Cántaro, publicada en 1602. Todas las revisiones posteriores de la familia Reina-Valera lo traen, aunque algunas lo colocan entre corchetes, como por ejemplo la Reina-Valera revisión del 1977 (llamada también Reina-Valera Revisada), la Reina-Valera Actualizada (2015) y la Reina-Valera Contemporánea (2011). También lo traen entre corchetes la Versión Moderna de Henry Barrington Pratt desde su revisión de 1929 (la 1ª edición de 1893 ofrecía una nota crítica), la Versión Hispano-Americana (1916), el Nuevo Testamento de Pablo Besson (1919),  La Versión Latinoamericana en Castellano (1953)la Dios Habla Hoy (1979), la Biblia Traducción Interconfesional (2008), la Biblia La Palabra (2010), etc. 

Prácticamente el resto de las versiones de la Biblia en español que imprimen este episodio sin corchetes informan en una nota crítica que originalmente no formaba parte del evangelio de Juan y/o que no se encuentra en los mejores y más antiguos manuscritos.

Además, en español hay dos Biblias que no traen este pasaje, a saber, la Biblia Textual de la Sociedad Bíblica Iberoamericana y la Traducción del Nuevo Mundo revisión del 2019.

¿A qué se deben estas diferencias? A que desde hace varios siglos hay serias dudas sobre si este pasaje pertenece al Evangelio según Juan. Ya en una edición publicada en 1816 de la Biblia Vulgata latina traducida en español y anotada por Felipe Scio de San Miguel, obispo de Segovia, se ofrecía la siguiente nota a esta perícopa:










Esta nota de la Biblia de Scio de San Miguel admite como canónico el pasaje de la mujer adúltera y ofrece su propia teoría de la razón por la que no aparece en "algunos textos" ni fue mencionado por Crisóstomo ni Teofilacto

Ahora bien, han pasado más de 200 años desde esta nota y se han descubierto miles de manuscritos del Nuevo Testamento desde entonces. También se ha avanzado mucho en el estudio objetivo de la historia del texto bíblico. Entonces, ¿se debería incluir Juan 7:53-8:11 entre las Santas Escrituras inspiradas por Dios? Veamos.

Esta es la página con el texto y el aparato crítico de Juan 7:53-8:11 que ofrece la obra Sinopsis de los cuatro Evangelios. Edición bilingüe greco-española, traducida y adaptada por Antonio Vargas-Machuca (Sociedad Bíblica / Sociedades Bíblicas Unidas, Madrid, 2007):




Examinemos asimismo el aparato crítico de este pasaje en el Nuevo Testamento griego. Quinta edición revisada (Deutsche Bibelgesellschaft / American Bible Society / United Bible Societies, Stuttgart, 2014):


Según este comentario, "el caso contra la paternidad literaria de Juan parece conclusivo", es decir, que se puede concluir objetivamente que este pasaje no fue escrito por el apóstol Juan. Metzger le da "veracidad histórica" al relato y ofrece su propia opinión de su origen, achacándoselo a una circulante tradición oral que acabó siendo incrustada en el Nuevo Testamento. 








Por último, leamos lo que explica sobre esta cuestión una publicación católica más reciente como Cuarto evangelio. Cartas de Juan. Introducción y comentario por Juan José Bartolomé Lafuente (Editorial CCS [Central Catequética Salesiana] , Madrid, 2002; págs. 238-9):




Después de leer estos tres comentarios sobre el pasaje de la mujer adúltera en Juan 7:53-8:11 se puede llegar a una conclusión objetiva: este pasaje no estaba originalmente en el Evangelio según Juan. Tampoco está presente en los mejores y más antiguos manuscritos griegos; el más antiguo en el que aparece es el uncial Códice de Beza (D), fechado en el siglo V. No disponemos de otro manuscrito griego que incluya esta perícopa hasta el siglo IX, 4 siglos después.
 
Asimismo, está ausente de los comentarios al Evangelio según Juan de Orígenes (fallecido entre los años 253/254), Crisóstomo (407), Teodoro de Mopsuestia (428), Cirilo de Alejandría (444), Teófilo de Antioquía (fallecido después del año 180), Tertuliano (después de 220), Cipriano (258), Hilario (367), etc. Y como explica el comentario de Metzger: "Ninguno de los padres de la iglesia griega anterior a Eutimio Zigabeno (s. XII) comenta el pasaje, y Eutimio declara que en las copias bien hechas del Evangelio no se encuentra". Este dato es muy revelador en este caso, dado que esta perícopa tiene un estilo y contenido muy adecuados para usarse en comentarios alegóricos o devocionales. Sin ninguna duda estos autores la habrían comentado de haber sido parte del Evangelio según Juan.

Hay múltiples teorías acerca de cómo llegó este relato a insertarse en los evangelios. De hecho, hay manuscritos que no lo traen en Juan 7:53-8:11, sino después de Juan 7:36, o de Juan 21:25, o de Lucas 21:38, o de Lucas 24:53. Pero solo son eso, teorías, a veces contradictorias entre sí.

Las obras católicas le otorgan canonicidad debido a que en el Concilio de Trento (celebrado entre los años 1545 y 1563) fue declarado "canónico" por la Iglesia Católica Apostólica Romana, muy probablemente por encontrarse en la Vulgata latina, como apunta arriba el doctor Juan José Bartolomé. En cuanto a las obras y autores evangélicos o protestantes hay disparidad de criterios, aunque la presión de la tradición religiosa es enorme, favoreciendo su inclusión en la inmensa mayoría de las versiones aunque sea entre corchetes o con notas que avisan de que no pertenecía originalmente al Evangelio según Juan ni se encuentra en los mejores y más antiguos manuscritos.

Puesto que la conclusión objetiva es que Juan 7:53-8:11 no perteneció originalmente al Evangelio según Juan, que los mejores y más antiguos manuscritos griegos no traen este relato y que no se encuentra en muchos de los más antiguos comentarios del Evangelio, considero muy razonable la decisión de la Biblia Textual y la Traducción del Nuevo Mundo de no incluir en el texto bíblico esta perícopa, pues con toda probabilidad no es inspirada por Dios y no debe ser usada para dar apoyo a doctrinas ni para conocer la personalidad de Jesucristo. 




Apocalipsis 1:11 Otra inserción espuria de la Reina-Valera revisión del 1960

Veamos cómo vierte Apocalipsis 1:11 la Reina-Valera revisión del 1960 (RV60). Destacaré en negrita la frase que nos interesa:
que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.
Muchos lectores de esta versión relacionan las palabras "Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último" de este versículo con las que hallamos en Apocalipsis 1:8, donde Jehová, el Dios Todopoderoso, dice de sí mismo: "Yo soy el Alfa y la Omega, principio y  fin". De esta manera concluyen que Apocalipsis 1:11 prueba que Jesucristo es el Dios Todopoderoso mismo, apoyando así la teología trinitaria o la unicitaria. 

Ahora bien, la inmensa mayoría de las traducciones de la Biblia no traen en Apocalipsis 1:11 las palabras "Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último". Por ejemplo, no las traen la Nueva Biblia de las Américas, ni la Nueva Versión Internacional, ni la Biblia de Jerusalén ni la Traducción del Nuevo Mundo, entre muchísimas otras. Entonces, ¿de dónde ha sacado estas palabras la RV60?

La RV60 las ha sacado de su base textual, que es alguna de las decenas de diferentes ediciones del texto griego del Nuevo Testamento llamadas genéricamente Textus Receptus o Texto Recibido. En general, llamamos Texto Recibido (TR) a una edición producida cotejando los manuscritos griegos del Nuevo Testamento que estaban disponibles para los académicos a principios del siglo XVI y cuya primera edición se publicó en 1516
 por el monje agustino y sacerdote católico, ordenado en 1492, Erasmo de Róterdam y que este dedicó al papa León X, quien le había concedido la aprobación para su impresión, publicación y distribución. Para producir esta edición Erasmo solo contaba con 7 manuscritos griegos tardíos. Solo en uno de estos, del siglo XII, estaba copiado el libro de Apocalipsis (con la excepción de 22:16-21). Este manuscrito, numerado en la actualidad como el minúsculo 2814, incluía las palabras "Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último". Por este motivo la edición de Erasmo las incluye. Y como la RV60 se basa en el TR de una manera acrítica también las trae.

Veamos una foto del Novum Instrumentum, es decir, la edición crítica o académica del Nuevo Testamento en griego y latín publicada por el monje Erasmo de Róterdam en 1516. He resaltado la frase que analizamos:
 


Sin embargo, otras ediciones del Nuevo Testamento griego de la época no incluían estas palabras pues se basaban en manuscritos más antiguos y fieles.

Podemos comprobarlo en esta imagen de Apocalipsis 1:11 de la Biblia Políglota Complutense, obra puesta en circulación en 1521/1522:



Como podemos observar, las palabras que analizamos no se encuentran en la Políglota Complutense.


Igualmente, leamos este pasaje en la Biblia Políglota Regia, publicada en 1572:



Como vemos, tampoco están en el texto griego de la Políglota Regia.


La razón es que solo una parte de los manuscritos griegos llamados "bizantinos" incluyen las palabras que estamos examinando. Confirma la nula validez de estos testigos el hecho de que la edición del texto griego bizantino compilada por Maurice A. RobinsonWilliam G. Pierpont no trae en Apocalipsis 1:11 las palabras "Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último". Podemos comprobarlo en una foto de este pasaje en el Nuevo Testamento interlineal Hernández-Ardura (Editorial Patmos, Miami, 2018), que se basa en este texto griego bizantino:




Probablemente la frase "Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último" fue añadida por copistas de teología trinitaria para tratar de apoyar sus dogmas eclesiales. Por lo tanto, no tiene valor textual, es espuria, razón por la cual la inmensa mayoría de las versiones
 de la Biblia no la traen, incluidas algunas antiguas.

Por ejemplo, no trae en su texto principal esta frase espuria la versión de Felipe Scio de San Miguel (3ª Edición, Tomo IV del Nuevo Testamento, Madrid, 1816) que traduce así Apocalipsis 1:11 desde el latín de la Vulgata:





Lo mismo la Sagrada Biblia traducida de la Vulgata al español y publicada por Félix Torres Amat (Tomo II del Nuevo Testamento, Madrid, 1823) que vierte así Apocalipsis 1:11








Tampoco la Versión Moderna de H. B. Pratt (Sociedad Bíblica Americana, Nueva York, 1893):



Igualmente El Nuevo Testamento, versión de Pablo Besson (Buenos Aires, 1919):





O la Nácar-Colunga (BAC, Madrid, 1ª edición 1944):




De hecho, en español estas palabras solo las traen en su texto principal en la actualidad las Biblias de la familia Reina-Valera, con las excepciones de la Reina-Valera Contemporánea y la Reina-Valera Actualizada que no las incluyen o la Reina-Valera revisión del 1977 (¡llamada ahora Reina-Valera Revisada!) que las coloca entre corchetes. Para ser exhaustivos, también las trae la traducción llamada Biblia del Jubileo, producida por el misionero norteamericano Martin Stendal.





Próximo lanzamiento de la Reina-Valera de la Sociedad Bíblica Trinitaria

En la página web en español de la Sociedad Bíblica Trinitaria se anuncia el lanzamiento de su revisión de la Reina-Valera. Este se producirá en Medellín, Colombia, el próximo 25 de julio y en Santiago de Chile el 29 de julio. En España se presentará el sábado 11 de noviembre en Madrid.

Será interesante examinar esta revisión cuando esté disponible en una edición con letra grande.

¿Sabían que los testigos de Jehová de lengua catalana han estado usando la Biblia en catalán de la Sociedad Bíblica Trinitaria en la predicación y la enseñanza? Si desean leerla hagan clic aquí. Desde el 2 de abril de 2022 está disponible la Traducción del Nuevo Mundo completa en catalán.




¿Hay que estudiar los idiomas bíblicos para conocer la verdad?

Con cierta regularidad oímos a "maestros" de la Biblia en Internet y en otros lugares afirmar que para conocer lo que de verdad enseña la Sagrada Escritura es indispensable conocer los idiomas antiguos en los que se escribió, a saber, hebreo bíblico, arameo y  griego koiné. Es curioso que en muchos casos estos mismos "maestros" se ganan la vida enseñándolos. Por esta razón hay muchos y muchas que están dedicando tiempo y recursos al estudio de estos idiomas.

Ahora bien, la pregunta es: ¿de verdad es esencial estudiar griego, hebreo y arameo para llegar a conocer la verdad de la Biblia? Voy a expresar mi humilde opinión respecto a esta cuestión.

Obviamente conocer alguno de los idiomas en los que originalmente se escribió la Biblia puede ser útil. Pero tengamos en cuenta que el aprendizaje de estos requiere años de estudio constante y concienzudo. Por ejemplo, para estudiar Filología Bíblica Trilingüe son necesarios como mínimo cuatro años de estudios universitarios de manera presencial. Son estudios difíciles para los que se necesita tiempo, dinero y ciertas habilidades naturales, pues no todos tenemos facilidad innata para los idiomas, especialmente para lenguas antiguas que ya no se hablan, como el hebreo o el griego antiguos. Pero especialmente si alguno de nosotros ya no es joven y tiene responsabilidades familiares y laborales difícilmente podrá dedicarse de una manera efectiva a estudiar lenguas antiguas. Si a eso se le unen responsabilidades en nuestra congregación cristiana y, como testigos de Jehová, una participación regular en la predicación y la enseñanza, es mucho más difícil la posibilidad de llegar a conocer de manera experta estos idiomas. 

Quizá alguien que tiene facilidad natural para los idiomas pueda llegar a conocer de manera elemental griego o hebreo después de mucho tiempo, esfuerzo y dinero. Pero esto no es, ni mucho menos, algo que se pueda considerar indispensable para el estudio de la Biblia.

En mi humilde opinión alguien que de manera personal desee profundizar en el estudio de la Biblia y beneficiarse de las herramientas disponibles tales como gramáticas, diccionarios, concordancias, etc., basta con que conozca lo suficiente de estos idiomas como para darles este uso instrumental. No hace falta más. Pocos son los que llegan a ser expertos en la traducción e interpretación de los textos bíblicos y aun entre estos eruditos hay diferencias de opinión respecto al significado o la traducción de ciertos pasajes de la Biblia. E inevitablemente hay puntos de vista distintos debidos a la ideología o teología de cada cual.

A esto hay que sumar que en ningún lugar de la Sagrada Escritura se dice que las enseñanzas de Jesucristo deban ser aprendidas necesariamente en griego, hebreo o arameo. Muchos de los cristianos del primer siglo no sabían leer ni escribir, sino que eran instruidos de manera oral en su propio idioma, tal y como enseña la misma Escritura (1 Corintios 14:19; 1 Tesalonicenses 2:13).

Y sobre todo tengamos presente lo que enseña la bendita Palabra de Dios: 

El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría (Salmo 111:10; Proverbios 9:10).

Porque Jehová es quien da sabiduría; de su boca vienen conocimiento y discernimiento (Proverbios 2:6).


En conclusión, si queremos ser sabios de verdad lo que es verdaderamente indispensable es que mostremos temor reverencial a Dios y que le obedezcamos con corazón completo. Esto es muchísimo más importante y necesario que dedicar tiempo y recursos a estudiar los idiomas en los que originalmente se escribió la Biblia.


Solo hagan clic en el título de esta entrada y podrán ver un video de Israel Flores Olmos (Decano de la Facultad de Teología SEUT y profesor del dpto. de Teología Pastoral) y Ricardo  Moraleja (Director de traducciones bíblicas y contenidos de la Sociedad Bíblica de España) respondiendo a esta pregunta.



¿Cuál es la traducción más fiel de 2 Corintios 3:17, 18?


Veamos cómo traduce 2 Corintios 3:17, 18 El Nuevo Testamento Interlineal de Hernández-Ardura (Editorial Patmos, Miami, 2018):



Este interlineal es el más literal de los que dispongo en mi biblioteca. Así quedaría la traducción que ofrece:

el Y Señor el Espíritu es; donde y el Espíritu de Señor, allí libertad. nosotros Y todos, desvelado a rostro la gloria de Señor reflejando como en espejo en la misma imagen somos metamorfoseados de gloria en gloria, de de Señor Espíritu.


Esta sería una traducción muy literal desde el griego del Textus Receptus y el Texto Bizantino de Robinson-Pierpont, que son idénticos en este caso. La única diferencia con el de Nestle-Aland 28ª es la palabra ἐκεῖ, que significa allí, añadida por el Textus Receptus y el Texto Bizantino delante de ἐλευθερία, libertad.

Con todo, la lectura que ofrece este interlineal no es absolutamente literal. Por ejemplo, podríamos decir que coloca signos de puntuación, cuando los más antiguos manuscritos griegos no los traen; también coloca mayúsculas iniciales a las palabras "Señor" y "Espíritu", cuando los manuscritos griegos más antiguos no distinguen entre mayúsculas y minúsculas; asimismo, los autores de esta obra han efectuado una selección entre los diferentes significados contextuales de palabras griegas como κύριος, πνεῦμα, ἀνακαλύπτω, κατοπτρίζω, μεταμορφόω, δόξα, etc.; además, el artículo singular femenino en caso acusativo τὴν, que aparece dos veces en el versículo 18, en una ocasión lo vierten "la" y en otra "en la".

De cualquier manera este interlineal ofrece una traducción que se puede calificar de "literal". Entonces, ¿qué les parece? ¿Creen que cualquier lector puede entender lo que dice? ¿La dejamos así?

Obviamente no. Es necesario reestructurar este pasaje para que el lector hispanohablante pueda entenderlo. Veamos cómo lo han hecho algunas versiones más o menos modernas.

La obra Las Escrituras del Nuevo Pacto por George Norton, con la colaboración de Juan Calderón y Luis de Usoz y Río, vierte así este pasaje:


Esta traducción del Nuevo Testamento desde el Textus Receptus fue publicada en 1858 por la Unión Bíblica Americana (American Union Bible), una sociedad bíblica norteamericana de confesión bautista. A pesar de tratarse de una versión que procura ser bastante literal usa los corchetes o paréntesis cuadrados para contener "palabras no expresadas, sino sobreentendidas, en el griego". Sin duda, este pasaje se reestructuró según la manera como entendían sus autores el pasaje.


Así traduce Reina-Valera revisión del 1960 (RV60) los versículos que estamos analizando:
Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
Como podemos apreciar, RV60 también reestructura el pasaje, cambiando el orden de las palabras. Asimismo ha colocado mayúsculas iniciales a las palabras "Señor" y "Espíritu", ha añadido artículos determinados al sustantivo "Señor" tres de las cuatro veces en las que aparece, ha insertado las formas verbales españolas "está" y "hay" y ha colocado un artículo determinado ante "Espíritu" la última vez que aparece. Y, como podemos comprobar en la foto de arriba, no hay palabras griegas para estos vocablos españoles añadidos. Se puede afirmar que, sin ninguna duda, los traductores / revisores de RV60 también vertieron 2 Corintios 3:17, 18 de la manera que mejor creían que transmitía el sentido del texto griego, cambiando, adaptando y añadiendo las palabras necesarias.


La Traducción en lenguaje actual traslada de la siguiente manera el texto que estamos analizando:
Porque el Señor y el Espíritu son uno mismo, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros no tenemos ningún velo que nos cubra la cara. Somos como un espejo que refleja la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él.
No hace falta detenerse en los detalles para notar la paráfrasis que ofrece esta versión, que más parece un comentario devocional que una traducción.


Examinemos ahora la lectura que ofrece el Nuevo Testamento de La Biblia griega (Ediciones Sígueme, Salamanca, 2020):
Y el Señor es el viento; y donde hay viento del Señor, hay libertad. Y todos nosotros, a rostro descubierto reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de esplendor en esplendor en la misma imagen como por un viento del Señor.
Este Nuevo Testamento es el complemento de la primera traducción académica de la Septuaginta al español dirigida por filólogos bíblicos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La autora de 2 Corintios, María Victoria Spottorno Díaz-Caro, es doctora en Filología Bíblica Trilingüe por la Universidad Complutense de Madrid y Profesora de Investigación vinculada ad honorem en el Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo del CSIC. Esta doctora también ha interpretado y traducido a su manera el texto que estamos estudiando. 


Veamos ahora cómo vierte 2 Corintios 3:17, 18 la Traducción del Nuevo Mundo revisión del 2019:
Pues bien, Jehová es el Espíritu, y donde está el espíritu de Jehová hay libertad. Y todos nosotros, mientras reflejamos como espejos la gloria de Jehová con rostros descubiertos, somos transformados en esa misma imagen que va reflejando más y más gloria, exactamente como lo hace Jehová, el Espíritu.
De la misma manera que las anteriores, esta versión procura ofrecer la traducción que entiende que mejor transmite el significado del texto griego. Se podría destacar en ella que ha vertido el sustantivo κύριος con el nombre propio de Dios en español "Jehová". La Traducción del Nuevo Mundo no es la única versión que ha usado el nombre de Dios para verter κύριος en estos versículos. Por ejemplo, las siguientes Biblias, cuyos publicadores no tienen nada que ver con los Testigos de Jehová, han colocado el Tetragrámaton donde aparece la palabra griega κύριος en este pasaje:
  • Nuevo Testamento en 12 idiomas, entre ellos el hebreo, por Elias Hutter (Nuremberg, 1599).
  • Nuevo Testamento en hebreo, por William Robertson (Londres, 1661).
  • Nuevo Testamento en hebreo, por A. McCaul, M. S. Alexander, J. C. Reichardt y S. Hoga (Londres, 1838).
  • Nuevo Testamento en hebreo, por J. C. Reichardt, (Londres, 1846).
  • Nuevo Testamento en hebreo, por J. C. Reichardt y J. H. R. Biesenthal (Londres, 1866).
  • Nuevo Testamento en hebreo, por United Bible Societies (Jerusalén, 1979).
  • The New Covenant Commonly Called The New Testament—Peshitta Aramaic Text With a Hebrew Translation, publicado por The Bible Society, (Jerusalén, 1986).

Asimismo, la traducción del griego al inglés del Nuevo Testamento llamada A Literal Translation of the New Testament [...] From the Text of the Vatican Manuscript por Herman Heinfetter (Londres, 1863) también usa el nombre de Dios, Jehová, en 2 Corintios 3:17, 18.


Entonces, ninguna de las versiones mencionadas en esta entrada, ni siquiera el interlineal del principio, han ofrecido una traducción absolutamente literal del texto griego de 2 Corintios 3:17, 18. Todas han ofrecido la interpretación que consideran más fiel al sentido del pasaje. ¿Cuál es la más correcta? Mucho dependerá de la manera como entienda este pasaje quien lo lea. 

Personalmente creo que el uso en este pasaje del nombre de Dios, Jehová, está justificado por tres razones por lo menos, a saber: 
1º. Tres de las cuatro veces que aparece κύριος no lleva artículo determinado.
2º. El contexto del relato bíblico del Antiguo Testamento en el que se basa el razonamiento del apóstol Pablo, en el que se usa el nombre de Dios, Jehová (Éxodo 34:34).
3º. Que varias versiones de diferentes épocas y publicadores usen aquí el Tetragrámaton o el nombre de Dios, Jehová.

Vemos que en esta ocasión también se hace realidad lo que escribió el doctor Edesio Sánchez Cetina en su artículo titulado Palabra de Dios, Palabra del Pueblo, publicado en la pág. 240 de la Revista Bíblica 77 (diciembre 2016): 231-48.







Ἐπίσκοπος (episkopos) ¿Por qué muchas Biblias usan la palabra obispo?

Seguimos respondiendo las cuestiones presentadas por una lectora de este blog. En la entrada anterior, titulada Filipenses 1:1 ¿"obispos" o "superintendentes"? ya escribimos acerca del uso de la palabra obispo en algunas versiones de la Biblia. En esta ocasión intentaremos explicar las razones por las que tradicionalmente se ha vertido ἐπίσκοπος (episkopos) por obispo.

La palabra griega episkopos aparece en cinco versículos del Nuevo Testamento (NT), a saber: Hechos 20:28; Filipenses 1:1; 1 Timoteo 3:2; Tito 1:7 y 1 Pedro 2:25.

Veamos, por ejemplo, cómo vierte Filipenses 1:1 El Nuevo Testamento interlineal palabra por palabra griego-español publicado por las Sociedades Bíblicas Unidas en 2012:


Vemos que este interlineal vierte la palabra ἐπισκόποις como "supervisores". Así vertió la Vulgata latina este versículo:


La Vulgata latina usó episcopis, el caso dativo plural masculino del sustantivo episcopus. Así define esta palabra latina el Diccionario por raíces del latín y de las voces derivadas por Santiago Segura Munguía (Universidad Deusto, Bilbao, 2006):


Como podemos comprobar, según este excelente diccionario latín-español la palabra latina episcopus es una transliteración del griego ἐπίσκοπος (episkopos). La palabra latina episcopus derivó a su vez en la castellana obispo.

Para que nos podamos hacer una idea acerca de cómo se produjo esta evolución del latín culto al castellano, veamos la información que sobre la palabra obispo da el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Volumen IV por Joan Corominas y José A. Pascual (Editorial Gredos,  Madrid, primera edición, 1981; 4ª reimpresión 1997):

Muy probablemente la palabra española obispo se formó cuando el latín culto lo hablaban relativamente pocas personas en los territorios que habían pertenecido al Imperio Romano (la Romania, no confundir con el país actual de Rumanía). Cuando personas que no hablaban bien el latín usaban palabras en este idioma no las pronunciaban correctamente ni sabían adaptarlas de manera culta a la lengua vulgar de cada territorio dando lugar a semicultismos. De esta manera episcopus con el tiempo quedó fijado en castellano como obispo.

¿Cuál es el significado actual del nombre español obispo? Veamos la definición que ofrece el mejor diccionario de español, el Diccionario de uso del español de María Moliner (Editorial Gredos, Madrid, 3ª edición 2007):

Cuando se hicieron las primeras traducciones de la Biblia al español se usó la palabra obispo para traducir la latina episcopus o la griega episkopos. Ahora bien, en esa época la palabra obispo se refería a un alto cargo religioso católico que gobernaba una diócesis o distrito eclesiástico. Así se había utilizado esta palabra durante siglos. De esta manera, el primer NT traducido desde el texto griego al español por el protestante Francisco de Enzinas y publicado en 1543 vertía así Filipenses 1:1. He resaltado las palabras que estamos examinando:


Podemos leer que Enzinas vertió episkopos como Obispo, incluso con mayúscula inicial. 

La siguiente traducción del NT al español la publicó Juan Pérez de Pineda en 1556 y así trasladó Filipenses 1:1. He resaltado las palabras que nos interesan:


Pérez de Pineda también vertió episkopos como Obispo. Es interesante observar que aunque usó ministros con minúscula para traducir el griego diakonos, incluyó una nota al margen con la traducción literal diaconos.


Veamos asimismo la lectura de Filipenses 1:1 en la Biblia del Oso de Casiodoro de Reina, publicada en Basilea en 1569. También he resaltado algunas palabras:


Es muy interesante notar como Reina vertió también Obispos la palabra episkopos, pero cambió la traducción del griego diakono, vertiendolo Diacono, como indicaba la nota de Pérez de Pineda. Además incluyó una nota al margen, la b, para señalar que a los Obispos de Filipenses la Escritura los llama otras veces Ancianos y pone el ejemplo de Actos (Hechos) 20:28. Es decir, para Casiodoro de Reina  con obispos y ancianos la Biblia se refiere a la misma función.

La Biblia del Cántaro, la revisión de la Biblia del Oso publicada por Cipriano de Valera en Ámsterdam en 1602 imprimió así Filipenses 1:1. He resaltado alguna palabras:


Como vemos, la Biblia del Cántaro tradujo igual este versículo. Lo único que hizo Cipriano de Valera fue aumentar la nota a la palabra Obispos e incluir otra a Diaconos. De esta manera se ha vertido la palabra episkopos a lo largo de los años en las sucesivas revisiones de la Reina-Valera. Hay alguna que otra excepción, como por ejemplo la Reina-Valera publicada por la Sociedad Bíblica Americana en 1906. Esta edición tradujo la palabra episkopos en Hechos 20:28 como sobreveedor, como podemos examinar en la foto de abajo. He destacado la palabra:



Otra excepción es la Reina-Valera revisión del 1977 que en Hechos 20:28 vierte episkopos como supervisor y en 1 Pedro 2:25 Guardián

Un Nuevo Testamento traducido desde el Texto Recibido griego por George Norton y Juan Calderón y publicado por la Unión Bíblica Americana en 1858 bajo el nombre Las Escrituras del Nuevo Pacto vierte así Filipenses 1:1:

Esta obra protestante vierte episkopos por sobreveedor las 5 veces que ocurre esta palabra en el NT. Sin embargo las revisiones de Reina-Valera no siguieron este ejemplo.

En mi opinión las sucesivas revisiones de Biblias Reina-Valera vierten episkopos como obispo por tradición religiosa. Así lo hicieron también en su texto principal versiones de origen protestante como la Versión Moderna, la Versión Hispano-AmericanaLa Versión Latinoamericana en Castellano, La Biblia de las Américas, la Nueva Versión Internacional, etc. Y lo mismo se puede decir de muchas versiones católicas. Así ha sido hasta hace unas décadas cuando se ha comenzado a usar una palabra más precisa, como superintendente, supervisor, etc.





Filipenses 1:1 ¿"obispos" o "superintendentes"?

Una amable lectora me ha propuesto, entre otras, las siguientes cuestiones:

¿Cómo se debe traducir Filipenses 1:1, obispo o superintendente?

¿Por qué muchas Biblias usan la palabra obispo?

¿Podría incluir 1 Timoteo 3:12, donde se utiliza la palabra diácono en la Biblia Reina Valera 1960?

¿Por qué siguen usando esas palabras tan raras para nosotros, que no las entendemos? 

Voy a intentar responder una a una estas cuestiones. Comenzamos con la pregunta: 

¿Cómo se debe traducir Filipenses 1:1, obispo o superintendente? 

Para responder, veamos primero cómo traduce Filipenses 1:1 el Nuevo Testamento interlineal griego-español de Francisco Lacueva (Clie, Terrassa, 1984):










Este interlineal trae la siguiente nota a la palabra "obispos":


De esta manera podemos comprobar que la palabra griega traducida "obispos" por Lacueva es ἐπισκόποις, el dativo plural masculino del sustantivo ἐπίσκοπος (episkopos). Este vocablo aparece 5 veces en el texto griego del Nuevo Testamento (NT), en los siguientes versículos: Hechos 20:28; Filipenses 1:1; 1 Timoteo 3:2; Tito 1:7 y 1 Pedro 2:25. La Reina-Valera revisión del 1960 vierte episkopos como obispo; también se suele traducir así en otras versiones en español, ya sean producidas por católicos o evangélicos. Ahora bien, la realidad es que episkopos se puede traducir de manera mucho más precisa. Ya vemos en la nota de Lacueva que, literalmente, episkopos significa guardian o supervisor. 

Veamos lo que explica del uso de episkopos el Nuevo diccionario Biblico: Primera Edicion por J. D. Douglas (Sociedades Bı́blicas Unidas, Miami, 1991):

El Diccionario del griego bíblico de Amador Ángel García Santos define así esta palabra griega:


Asimismo, el Diccionario expositivo de palabras del Nuevo Testamento exhaustivo de W. E. Vine ofrece la siguiente definición de episkopos:


Como mencionábamos arriba, la traducción tradicional de episkopos ha sido obispo, aunque esta palabra española ha ido adquiriendo con el tiempo un significado religioso relacionado con un alto cargo eclesiástico, dado que se ha empleado de esa manera en confesiones religiosas como la Iglesia Católica Apostólica Romana, la Iglesia Anglicana, las iglesias luteranas, las ortodoxas, etc. La realidad es que cuando en España o en cualquier país hispanoamericano oímos la palabra obispo muy probablemente nos venga a la mente una imagen parecida a esta:



Ahora bien, como la palabra griega episkopos no tiene en el NT el mismo significado religioso que ha llegado a adquirir obispo un número considerable de traducciones de la Biblia tienden a cambiar la manera como vierten este nombre griego. Para comprobar esto, veamos cómo traducen Filipenses 1:1 algunas versiones:

El Nuevo Testamento versión interlineal griego-español, Volumen III: Epístolas y Apocalipsis por el sacerdote jesuita Rafael Gutierrez Escalante (Universidad Iberoamericana, México, 1991). He destacado las palabras que vamos a analizar:










Las Escrituras del Nuevo Pacto por Guillermo Norton y Juan Calderón (Unión Bíblica Americana, 1858):

Esta traducción del Nuevo Testamento trae la siguiente nota:



La Bibla de estudio: Dios habla hoy (Sociedades Bíblicas Unidas, Miami, 1998):


Esta edición de la Dios Habla Hoy incluye la siguiente nota a las palabras "los que la presiden":



Nueva Traducción Viviente (Tyndale House Publishers, Carol Stream, 2010):


Esta Biblia ofrece la siguiente nota a las palabras "ancianos gobernantes":


Nuevo Testamento por Senén Vidal (Editorial Sal Terrae, Maliaño, 2015):

Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, junto con los supervisores y servidores.


Biblia de Jerusalén 5ª edición 2019:

Esta es la nota de la Biblia de Jerusalén a las palabras "epíscopos y diáconos":


Traducción del Nuevo Mundo revisión del 2019:


Resumiendo, en las versiones citadas vemos que se vierte la palabra episkopos como encargado, sobreveedorel que preside, anciano gobernante, supervisor, epíscopo y superintendente. La idea general que se intenta transmitir al usar estos nombres es la de alguien que vigila, supervisa, inspecciona y guarda la congregación. 

Respecto a esta cuestión es muy interesante ver la definición de la palabra "obispos" en el Diccionario de la Reina-Valera revisión del 1995 Edición de Estudio (Sociedades Bíblicas Unidas, 1995):

Así, es perfectamente correcto que Traducción del Nuevo Mundo use el sustantivo superintendente, que se podría definir como un miembro de la congregación con la función de administrar, dirigir y supervisar. De esta manera esta palabra transmitiría con mucha más precisión el significado de episkopos que obispo.

 

En una próxima entrada responderemos a la pregunta:

¿Por qué muchas Biblias usan la palabra obispo?






















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