Juan 3:16 ¿Creer o demostrar fe?

Veamos cómo traducen Juan 3:16 varias versiones. Destacaré en negrita las palabras que vamos a analizar en esta entrada:

Reina-Valera revisión de 1960 (RV60):
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Nueva Biblia Española, edición popular de 1986 (NBE):
Porque así demostró Dios su amor al mundo, llegando a dar a su Hijo único, para que todo el que le preste adhesión tenga vida definitiva y ninguno perezca.

Nuevo Testamento traducido por Pablo Besson (1ª Edición 1919):
de tal manera pues amó Dios al mundo que dió a su hijo, al unigénito, para que todo el que confía en él no perezca, mas tenga vida eterna

Evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan con los Hechos de los Apóstoles y el Libro del Apocalipsis por Joan Francesc Mira (Edhasa, Barcelona, 2006):
Porque Dios amó al mundo de tal manera que le dio a su hijo único, a fin de que todos los que confían en él no desaparezcan sino que tengan una vida sin fin.

La Biblia. Traducción del Nuevo Mundo revisión del 2019 (TNM):
”Porque Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo unigénito para que nadie que demuestre tener fe en él sea destruido, sino que tenga vida eterna.


Como podemos ver, hay diferencias entre estas traducciones acerca de lo que deben hacer los que quieren tener vida eterna.

La inmensa mayoría de las versiones de la Biblia al español vierte "que cree en él" como RV60. Pero, dado que vemos que algunas lo hacen de manera diferente, ¿cuál sería la traducción más exacta? A lo largo de este artículo trataremos de dar una respuesta objetiva a esta pregunta.

Veamos primero una traducción interlineal muy literal de las palabras que estudiamos:

Texto griego
ἵνα
πᾶς
πιστεύων
εἰς
αὐτὸν
Traducción interlineal
para que
todo
el
sigue creyendo /  sigue confiado
a
él






Analicemos la gramática de esta frase.

πιστεύων es el nominativo singular masculino participio presente activo del verbo πιστεύω (4100). Veamos cómo define este verbo el Diccionario griego-español de Miguel Balagué (Compañía Bibliográfica Española, S. A., Madrid, 7ª edición 1968):



Leamos también la definición del Diccionario griego-español del Nuevo Testamento de Inmaculada Delgado Jara (Universidad Pontificia de Salamanca, 2006). He destacado la gramática que rige en la frase de Juan 3:16 que estudiamos:



Recordemos que πιστεύων es un participio presente, es decir, comunica un aspecto imperfectivo, una acción que continúa en el tiempo. Es imposible hacer una traducción literal al español de esta forma verbal. En este caso, la traducción que se escoja debe transmitir el sentido de creer / confiar de una manera continuada a Jesús. Porque, como se explica en la definición ofrecida arriba por la doctora Inmaculada Delgado, cuando el verbo πιστεύω se usa con la preposición εἰς + acusativo se debe entender que se cree a alguien y no en alguien. Este es el caso en Juan 3:16 donde encontramos el sintagma πιστεύων εἰς αὐτὸν:
πιστεύων - participio presente activo
εἰς - preposición de acusativo
αὐτὸν - pronombre personal acusativo masculino singular

Así, lo que literalmente dice esta frase es que tenemos que seguir con confianza / creer de continuo a Jesucristo, no en Jesucristo. 

Nosotros, como hispanohablantes, lo tenemos fácil para comprender la diferencia entre estas dos posibilidades. En español no significa lo mismo creer a alguien que creer en alguien. Aplicando esta diferencia al caso de Juan 3:16, captamos que no es lo mismo creer en Jesús, que se podría entender como que alguien sabe que Cristo fue un maestro que realmente existió pero cuya enseñanza no le interesa seguir, que creer a Jesús, es decir, escuchar, creer y responder a su enseñanza poniéndola en práctica, que es la única manera de probar que estamos creyendo a alguien.

En este sentido, la obra Evangelio de Juan. Comentario para exégesis y traducción por Hugo Zorrilla y Daniel Chiquete (Sociedades Bíblicas Unidas, Miami, 2008; pág. 87) propone como opción de traducción de esta frase: "todo aquel que pone su confianza en el Hijo de Dios".

Es muy interesante para comprender el significado de la frase de Juan 3:16 examinar el artículo La traducción de «creer» en el evangelio de Juan por Daniel Arichea (quien fuera consultor de traducciones de SBU) publicado en español en la revista Traducción de la Biblia (Sociedades Bíblicas Unidas, Vol. 8, número 2, II semestre 1998). Uno de los párrafos de este artículo, en la pág. 24, comenta lo siguiente:



Después de leer esta información, alguien podría preguntar: — “Si las cosas son como usted lo expone, ¿por qué la inmensa mayoría de las traducciones del Nuevo Testamento siguen ofreciendo la lectura "creer en él"?

La respuesta, en mi humilde opinión, es la misma que en tantas otras ocasiones: la presión teológica y mercadotecnia que se ejerce sobre las editoriales y los traductores de la Biblia. Hay formas de verter ciertos versículos que se han vuelto tradicionales, inamovibles, "canónicas", pues en ellas se sostienen muchas enseñanzas religiosas de la cristiandad. Por ejemplo, la doctrina de muchas iglesias evangélicas de la "salvación solo por fe" se apoya en la traducción tradicional de Juan 3:16: para salvarse solo hay que creer en Jesús, no hace falta hacer nada más. Si traducimos que hay que hacer algo, aunque sea confiar en él, adherirse a él o demostrar la fe, esta versión de la Biblia va a ser agriamente criticada y rechazada. Y las editoriales, incluidas las diferentes sociedades bíblicas, quieren que sus traducciones se vendan y se usen. Así son las cosas. Pocos son los que tienen el valor de traducir y publicar lo que realmente significa el texto griego de ciertos versículos.

Fíjense, además, en que ni siquiera traducciones por equivalencia funcional o dinámica, como por ejemplo la Traducción en lenguaje actual o la Nueva Traducción Viviente, se atreven a cambiar la lectura tradicional y "canónica" de este pasaje.

Y la cuestión es que incluso teológicamente tal traducción es engañosa. Sabemos que simplemente creer en Jesús no nos va a salvar. En Lucas 13:24 (RV60) Jesús enseñó lo siguiente: "Esforzaos a entrar por la puerta angosta". O Santiago 2:19, 20 (RV60), donde leemos que "los demonios creen, y tiemblan" y que "la fe sin obras es muerta".



La Traducción del Nuevo Mundo ha tenido la valentía de transmitir con fidelidad el significado del texto griego de Juan 3:16 sin importarle las críticas y la difamación que recibiría. La revisión del 1987 ofreció la lectura "el que ejerce fe" y la del 2019, menos literal, una frase aún más fácil de entender: "que demuestre tener fe".

La Nueva Biblia Española tradujo correctamente y con valor el significado de Juan 3:16, aunque luego Luis Alonso Schökel le enmendó la plana cuando publicó en 1993 la Biblia del Peregrino, que volvió a la lectura "canónica": "que quien crea no perezca". Pablo Besson también tradujo con acierto, pues a él nunca le importó lo que opinaran los demás si estaba seguro de algo. Y con respecto a Joan Francesc Mira, que asimismo ofrece una traducción fiel, podemos decir que es un académico independiente, que procuró hacer una versión literaria fácil de entender.

Para terminar, les animo a leer los siguientes artículos sobre la influencia de la teología y la mercadotecnia en la traducción de la Biblia: Tomando en serio la teología en la traducción por Daniel Arichea y Hacia una ética de liberación para la traducción bíblica por Esteban Voth.

¿Es el Hades un infierno de fuego y tortura eterna?

Hay muchos que creen que el infierno es un lugar de castigo para los pecadores, un lago de fuego, azufre y tortura eterna. Muchas traducciones de la Biblia usan esta palabra en el Nuevo Testamento (NT). Pero, ¿qué palabras en griego vierten así? ¿Será infierno la opción más adecuada?

Vamos a intentar responder a estas cuestiones a lo largo de esta y otras entradas.

Comencemos por la palabra hadēs (ᾅδης, 86). El Vocabulario griego del Nuevo Testamento (Ediciones Sígueme, Salamanca, 2011) define así esta palabra:




Esta palabra aparece en los siguientes lugares del NT:
Mt 11:23; 16:18; Lu 10:15; 16:23; Hch 2:27,31; Ap 1:18; 6:8; 20:13,14

Desde la traducción al latín publicada por Jerónimo en el siglo V, llamada Vulgata Latina (Vg), se empezó a traducir hadēs por infierno. Veamos Mateo 11:23 en la edición a dos columnas, latina y española, de la traducción de Vg de Felipe Scio de San Miguel (Madrid, 1815):





Pero hasta la versión de Scio tuvo que sucumbir al verdadero significado de hadēs en el NT, pues aunque Vg vierte infierno esta palabra griega, se tradujo por "sepulchro" en español en Hechos 2:27, 31, como podemos comprobar en las siguientes imágenes:






Y esta no es la única inconsistencia que se produce al verter hadēs por infierno. Se puede notar otra en la traducción de Apocalipsis 20:13, 14:




Esta traducción es, en mi humilde opinión, bastante absurda dado que leemos que el "infierno", que la doctrina tradicional católica ya suponía puro fuego, es arrojado al "estanque del fuego". Quizá por eso en la nota correspondiente el traductor explicó lo siguiente:




Las sucesivas revisiones de la tradición Reina-Valera también usaron infierno para traducir hadēs hasta la de 1960. Esta opción hizo bajar al infierno al rey David y a Jesucristo, como podemos leer en Hechos 2:27, 31, según vierte la Reina-Valera revisada en 1909 (énfasis mío):
27 Que no dejarás mi alma en el infierno, Ni darás á tu Santo que vea corrupción.
31 Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fué dejada en el infierno, ni su carne vió corrupción.

Sin embargo, la Reina-Valera revisada en 1960 (RV60) cambió y tradujo "Hades" en vez de "infierno":
27 Porque no dejarás mi alma en el HadesNi permitirás que tu Santo vea corrupción.
31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.

Es útil saber que RV60 ofrece en Mateo 11:23 la siguiente nota a la palabra "Hades":
Nombre griego del lugar de los muertos.


Lamentablemente, algunas traducciones recientes han vuelto a traducir hadēs por infierno en el NT, en mi humilde opinión para atraer a sus clientes objetivos, para los que es importante que la palabra infierno aparezca en las Biblias que usan, para dar apoyo a sus doctrinas.

Sin embargo, es imposible que hadēs se refiera a un lugar de tormento para los pecadores dado que, como hemos visto arriba, la Palabra de Dios dice en Hechos 2:27, 31 (RV60) que Jesucristo al morir estuvo en el hadēs hasta su resurrección. Ayuda a entender lo que significa hadēs saber donde dijo Jesús mismo que estaría durante su muerte en Mateo 12:40 (RV60) (énfasis mío):
Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.

Con "el corazón de la tierra" Jesús se refería al hadēs, a la Tumba, el lugar simbólico donde están todos los muertos. Ese es el significado de hadēs en el Nuevo Testamento.


Como se ha alargado bastante esta entrada, será en una próxima donde analizaremos la traducción de γέεννα (geenna) y ταρταρόω (tartaroō) en RV60 y otras versiones.

Pueden aprender más del "infierno" bíblico en la siguiente entrada de este blog:

¿Qué es el "infierno" bíblico?









¿Qué es el "infierno" bíblico?

La primera traducción de la Biblia que empleó la palabra "infierno" es la Vulgata (Vg) de Jerónimo, publicada en el siglo V después de Cristo. Esta obra tradujo desde el hebreo, el arameo y el griego al latín.

Veamos cómo define el Diccionario por raíces del latín y de las voces derivadas de Santiago Segura Munguía (Universidad de Deusto, Bilbao, 2006) las palabras latinas inferus, inferior e infernus (de la que deriva la española "infierno"):


Como podemos leer, estas palabras latinas se refieren primariamente a lo que está situado debajo. Lo podemos comprobar con nuestra palabra española inferior, que tiene la misma raíz, y que significa: "que está debajo de algo o más bajo que ello". Se las usó también para referirse al lugar de los muertos de las mitologías griega y romana.

Veamos cómo se usa la palabra infernus en Génesis 37:35, el primer lugar donde aparece la palabra Seol (número de Strong 7585) en la Biblia hebrea. Así se traduce este versículo en varias versiones:

Biblia del Oso de Casiodoro de Reina (Basilea, 1569). He subrayado la frase que estudiamos en el texto principal y en una nota que ofrece esta versión:



Reina-Valera revisión de 1960 (RV60):
Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su padre.
RV60 ofrece aquí la siguiente nota a la palabra "Seol":
Nombre hebreo del lugar de los muertos.


La Biblia traducida de Vg al español por Felipe Scio de San Miguel (Madrid, 1807). He señalado las palabras que estudiamos:


Esta edición de la Biblia incluye dos columnas: una con el texto en latín de Vg y otro con una traducción literal al español. Como podemos leer, esta antigua traducción católica vierte la palabra latina infernum, de la que se deriva la española infierno, como "sepulcro", de manera muy semejante a como lo hacía la Biblia del Oso, que ofrecía la lectura "sepultura".


La Traducción del Nuevo Mundo revisión de 2019 vierte así Génesis 37:35:
Todos sus hijos y sus hijas trataban de consolarlo, pero él no se dejaba consolar. Más bien, decía: “¡Seguiré de duelo por mi hijo hasta que baje a la Tumba!”. Y el padre de José siguió llorando por él.
Esta versión ofrece aquí la siguiente nota a la palabra "Tumba":
O “Seol”. Es decir, el lugar simbólico donde descansan los muertos. Ver glosario.


Por último, veamos cómo ha vertido este versículo La Biblia griega - Septuaginta. I. Pentateuco (Ediciones Sígueme, Salamanca, 2008). Esta es una traducción al español desde el griego de la Versión de los Setenta o Septuaginta (LXX):


Como observamos, LXX vertió la palabra hebrea Seol por la palabra griega Hades (ᾅδης, 86) Es importante que conozcamos el significado de esta palabra griega. Para ello, veremos la definición de esta palabra de un diccionario académico como el Diccionario griego-español  (DGE) de Francisco Rodríguez Adrados (CSIC, Madrid, 2008). Este diccionario ofrece como acepciones de ᾅδης las siguientes:
- El dios Hades, hermano de Zeus y Posidón
- El Hades, región de los muertos, el otro mundo, a veces difícil de distinguir del dios Hades
- Fig. muerte


Entonces, ¿cuál creen que es el sentido que los traductores de LXX quisieron dar cuando vertieron con la palabra griega Hades la hebrea Seol? ¿Creen que pensaban que Jacob creía en la mitología griega y que esperaba bajar a la casa del dios Hades? ¿O simplemente se referían a la muerte, al reino de los muertos? 

Este último sentido de la palabra Hades es lingüísticamente correcto tanto en la LXX como en el Nuevo Testamento (NT). Así lo indica una de las acepciones de esta palabra ofrecida por el Diccionario griego-español del Nuevo Testamento. Análisis semántico de los vocablos. Fascículo 1 (Ediciones El Almendro / Fundación Épsilon, Córdoba, 2000):


Como explica el Diccionario griego-español del Nuevo Testamento (DGENT), el Hades se podía referir a la morada de todos los que han muerto, y con este sentido se usó para traducir el Seol hebreo, y de ahí pasó a ser usado en el NT.

Entonces, el infierno de la Biblia no es el lugar de tortura eterna que enseñan muchas confesiones religiosas, sino la morada de todos los que han muerto, un lugar simbólico del que se puede salir, la muerte, el sepulcro. Veamos un ejemplos de esto, comparando como traducen Sl 30:3 Vg y RV60. En Vg este versículo está numerado como 29:4. Tomaré la cita de la versión de Scio de San Miguel con la columna en latín:


Y así lo vierte RV60:
Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; 
Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.


Como vemos, en forma poética se nos indica que Dios puede sacarnos del lugar que Jerónimo llama infierno. De hecho, hay un paralelismo sinónimo hebreo en Sl 30:3 entre los conceptos Seol y sepultura. Por lo tanto,el infierno de la Biblia no se refiere al lugar de tortura eterna que enseñan muchos, sino al lugar simbólico de todos los que han muerto.

En una próxima entrada veremos si es correcto el uso de la palabra "infierno" en muchas traducciones del Nuevo Testamento al español.

Juan 3:16 ¿perderse o ser destruido?

Veamos cómo traducen la última frase de Juan 3:16 varias versiones de la Biblia. Destacaré las palabras que vamos a examinar:

Biblia del Oso por Casiodoro de Reina (Basilea, 1569):



para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna.

para que todo el que crea en él no perezca, sino tenga vida eterna.

para que nadie que demuestre tener fe en él sea destruido, sino que tenga vida eterna.

Como podemos apreciar, existen varias diferencias en la traducción de este versículo entre estas versiones. En esta ocasión nos vamos a centrar en cuál es el final para los que no creen, o no demuestran tener fe en Jesucristo. ¿Es perderse, perecer, morir, desaparecer o ser destruido? La manera en la que se traduzca este versículo tiene una gran importancia teológica y doctrinal.


Comencemos analizando el texto griego del Evangelio según Juan leyendo el texto interlineal que ofrece el Interlineal académico del Nuevo Testamento de Juan Carlos Cevallos A. (Editorial Clie, Viladecavalls, 2018)



Podemos comprobar que la palabra griega que el Dr. Cevallos vierte "perezca" es ἀπόληται, la 3ª persona del singular del aoristo 2 subjuntivo en voz media del verbo ἀπόλλυμι. ¿Qué significa este verbo griego?

Así lo define el Diccionario Strong de palabras griegas del Nuevo Testamento (Editorial Caribe, 2002):



Este diccionario evangélico conservador define este verbo como "destruir completamente".

Veamos ahora la definición dἀπόλλυμι según el Diccionario del griego bíblico por Amador Ángel García Santos (Editorial Verbo Divino, Estella, 2ª Edición 2016):



Este excelente diccionario ofrece el significado de este verbo en un contexto como el de Juan 3:16, refiriéndose al final de los que no ejercen fe en el Hijo de Dios, como la muerte eterna, la destrucción, la desaparición de la existencia.

Leamos ahora el análisis gramatical que hace de Juan 3:16 la obra Evangelio de Juan - Comentario para exégesis y traducción por Hugo Zorrilla y Daniel Chiquete (Sociedades Bíblicas Unidas, Miami, 2008):



En este comentario se destaca el contraste entre la acción puntual en aoristo del verbo ἀπόλλυμι (ser destruido), y la acción durativa de ἔχῃ, la 3ª persona del singular en presente subjuntivo voz activa del verbo ἔχω (tener). 

Es decir, en Juan 3:16 Jesús plantea dos opciones: ser destruido, desaparecer de la existencia, perecer, en una acción puntual, de una vez para siempre (por eso se emplea el aoristo), o tener vida como una posesión duradera, eterna (por eso se usa el presente).

Como señala este comentario, el destino final de las personas es vida eterna o muerte eterna, vivir para siempre o morir de una vez para siempre.

En este caso, la traducción más exacta sería aquella que señalara con claridad el final de los que no tienen una fe viva en Jesucristo. Para la inmensa mayoría de hispanohablantes actuales el verbo perderse significa "errar el camino o rumbo que se lleva", y eso no es lo que dice el texto griego. Respecto al verbo perecer se podría decir que en la actualidad apenas se usa, quizá en alguna ocasión como sinónimo de morir. Pero cualquier lector sabe lo que significa ser destruido.

Por lo tanto, la mejor traducción de las citadas al principio es la Traducción del Nuevo Mundo.



Marcos 16:9-20... ¿forma parte de la Biblia?

En muchas versiones de la Biblia el evangelio de Marcos termina con los versículos 9 al 20 del capítulo 16. Veamos cómo traduce Reina-Valera revisión de 1960 (RV60) este pasaje:
9 Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios.
10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.
11 Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.
12 Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo.
13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron.
14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su
incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.
15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.
20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.


Para muchos lectores de esta y otras versiones que también lo incluyen, este final es inspirado y una parte legítima del evangelio de Marcos.

Sin embargo, muchas versiones actuales colocan estos versículos entre corchetes, o informan de alguna otra manera que este pasaje falta en los mejores manuscritos y que no forma parte del evangelio de Marcos, sino que fue añadido posteriormente.

Incluso hay versiones que no traen este pasaje, como por ejemplo la Traducción del Nuevo Mundo revisión del 2019 o la Biblia Textual.

Esto nos lleva a preguntarnos, ¿es inspirado este llamado "final largo" del evangelio de Marcos? ¿Debería usarse para enseñar y apoyar doctrinas entre los cristianos?

Aunque se ha escrito mucho sobre esta cuestión, intentaré dar una respuesta sencilla a estas preguntas. 

Verán, examinando todos los manuscritos del evangelio de Marcos que se conservan podemos comprobar que este termina por lo menos de cinco maneras diferentes:

1º) Omiten los versículo 9-20 y cualquier otro final después del versículo 8 los siguientes manuscritos:
א (Códice Sinaítico, manuscrito uncial del s. IV)
B (Códice Vaticano, manuscrito uncial del s. IV)
304 (Manuscrito minúsculo del s. XII)
syrS (Antigua versión Siríaca Sinaítica del s. III/IV)
copsa (Un manuscrito en copto Sahídico desde el s. III)
armmss (Unos cien manuscritos armenios desde el s. V)
geo1, A (Dos antiguos manuscritos georgianos de los años 897 y 913)
Eusebio (año 339) y Jerónimo (años 419/420) escribieron que los versículos 9-20 estaban ausentes de casi todos los manuscritos del Evangelio de Marcos que ellos conocían.

2º) El manuscrito k de la Vetus Latina (del s. IV/V) y el margen de syr(Siriáca Harclense, del año 616) incluyen este final breve después del versículo 8, pero omiten los versículos 9-20:
Y todo lo que se les había ordenado lo comunicaron brevemente a los que estaban con Pedro. Y después Jesús mismo se manifestó y por su medio difundió de Oriente a Occidente el sagrado e incorruptible mensaje de la salvación eterna. Amén.

3º) Incluyen el final breve copiado arriba en el 2º punto y a continuación los versículos 9-20 los siguientes manuscritos:
L (Códice uncial del s. VIII)
Ψ (Códice uncial del s. VIII/IX)
083 (Códice uncial del s. VI/VII)
099 (Códice uncial del s. VII)
274 (Margen de este códice minúsculo del s. X)
579 (Códice minúsculo del s. XIII)
l 1602 (Leccionario del s. VIII)
copsa, bo (Algunos manuscritos en copto Sahídico y Bohaírico, desde el s. III)
ethmss, TH (Un cantidad considerable de manuscritos Etiópicos, incluyendo todos los de la edición Takla Hāymānot, desde alrededor del año 500)

4º) Incluyen solo el final largo tradicional que encontramos en RV60 un enorme número de manuscritos, incluyendo los códices unciales A (Alejandrino, del s. V), C (Efraemi Rescriptus, del s. V), D (Beza Cantabrigiensis, del s. V), etc. 


5º) El códice uncial W (Washingtoniano, del s. V) añade el siguiente pasaje después del versículo 14 del final largo tradicional, tras la palabra "resucitado":
Y ellos se disculparon diciendo: "Este mundo de la injusticia y de la incredulidad está bajo Satanás, que por medio de los espíritus impuros no permite que se comprenda el verdadero poder de Dios; por eso, revela ya tu justicia." Ellos hablaban así a Cristo, y Cristo les respondió: "El límite de los años del poder de Satanás se ha cumplido, pero se acercan otras cosas terribles incluso para aquellos pecadores por los que yo he sido entregado a la muerte, para que se conviertan a la verdad y no pequen más, a fin de que hereden en el cielo la gloria espiritual e inmortal de la justicia."

De acuerdo al testimonio de Jerónimo, también circuló durante el siglo IV un final semejante al de arriba que trae W, que es el siguiente:
y ellos se disculpaban diciendo: Este siglo de la iniquidad y de la incredulidad es la realidad que por los espíritus inmundos no permite que se comprenda el verdadero poder de Dios; por lo tanto revela ya tu justicia

A estos añadimos que algunos manuscritos, como los que forman la famila  f1 (códices minúsculos de los ss. X-XIV), 205 (códice minúsculo del s. XV) y otros, aunque incluyen el final largo formado por los vv- 9-20, traen notas críticas en las que dudan de que forme parte del evangelio de Marcos.


No hace falta ser un especialista en manuscritos para percibir que esta variedad de finales indica un problema de transmisión del final del evangelio de Marcos. Así explica este punto el Dr. Julio Trebolle Barrera en su obra La Biblia judía y la Biblia cristiana (Trotta, Madrid, 4ª edición 2013):



Con los datos objetivos de los que disponemos, es evidente que el evangelio de Marcos termina en el versículo 8 del capítulo 16.

Hay confesiones religiosas que defienden la inspiración del final largo de Marcos, aunque admiten que no pertenece originariamente al evangelio de Marcos. De esta manera se enseña en la Iglesia Católica Apostólica Romana. Veamos a este respecto lo que comentó la obra La Sagrada Escritura. Texto y comentario por Profesores de la Compañía de Jesús. Nuevo Testamento I. Evangelios (BAC, Madrid, 1964):


Esta obra católica conservadora debe aceptar la inspiración del final largo de Marcos por obediencia a los dogmas del magisterio de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Sin embargo, incluso en este caso deja muy claro que originalmente no formó parte del evangelio de Marcos, sino que fue añadido después.

La conclusión es clara. Desde un punto de vista objetivo, tanto por los testimonios de los manuscritos como por el estudio del vocabulario y estilo del pasaje, no hay duda de que los vv. 9-20 del evangelio de Marcos son una añadidura espuria, que no tiene derecho a formar parte de la Biblia.

El Nuevo Testamento griego 5ª edición de las Sociedades Bíblicas Unidas coloca los versículos 9 al 20 entre dobles corchetes, indicando de esa manera que estos versículos no formaban parte del texto original. Incluso da una A a la certeza de la omisión de estos versículos, lo que significa que la decisión tomada se considera cierta. También coloca entre dobles corchetes el final largo The Greek New Testament Society of Biblical Literature Edition.





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