Juan 1:1 en copto, con imágenes de su traducción al inglés

El lenguaje copto es la última etapa en el desarrollo del egipcio antiguo. «Copto» es la forma abreviada del griego aygyptios a través del árabe qobt. Era la lengua hablada en Egipto antes del cristianismo, pero fue solo hacia el 200 e.c. cuando se convirtió en lengua escrita, precisamente a partir de las traducciones de la Biblia. Se escribió con caracteres griegos, a los que se añadieron otros siete de la escritura demótica. Hay seis formas dialectales: sahídico, bohaírico, acmímico, sub-acmímico, egípcio medio y fayyúmico.

En el s. IV el sahídico era la lengua literaria del valle del Nilo. Por entonces ya todos los libros de la Biblia estaban traducidos al copto sahídico. Una versión bohaírica, realizada probablemente en el s. IV, acabaría desplazando a las anteriores, siendo hasta hoy la lengua de la liturgia copta.

La obra The Greek New Testament. Four Revised Edition con Introducción en Castellano y Diccionario (Deutsche Bibelgesellschaft/United Bible Societies, Stuttgart, 2001) data las versiones coptas desde el s. III. Además, usa para su aparato crítico las ediciones en Sahídico (copsa) y Bohaírico (copbo) de Horner que veremos en esta entrada, en el Bohaírico de modo exclusivo.


Según The Greek New Testament los manuscritos sahídicos más antiguos de los que se dispone están fechados en el s. IV y los bohaíricos en el s. IX.

A continuación vamos a ver dos ediciones académicas del evangelio de Juan en copto, a las que el autor acompañó con su propia traducción al inglés, en páginas alternativas. Si desean ver el texto en copto de estas publicaciones solo han de clicar en los títulos de las obras, y buscar la página que deseen. Para el objetivo de esta entrada me ha bastado con mostrar la traducción al inglés de Juan 1:1, cuyas imágenes he pegado al final, así como la primera página con los datos editoriales.

Primero veremos la edición de George William Horner en copto bohaírico con traducción literal al ingles, The Coptic Version Of The New Testament In The Northern Dialect otherwise called Menphitic And Bohairic, publicada en Oxford por The Clarendon Press en 1898. Esta publicación es muy interesante en lo referente a la traducción más exacta de Juan 1:1c.

Si ustedes miran abajo la página con el texto traducido al inglés, encontrarán la siguiente traducción:
and God (indef. art.) was the Word 

[y Dios (art. indef.) era la Palabra]
Como podrán observar, esta traducción señala que la palabra copta que se traduce God (Dios) debe incluir un artículo indefinido.

Esta antigua traducción al inglés de la versión copta bohaírica del evangelio de Juan estaría apoyando la traducción "la Palabra era un dios" en Juan 1:1c.

Y a continuación veremos las fotos de la edición de Horner del evangelio de Juan en copto sahídico, The Coptic version of the NewTestament in the Southern dialect otherwise called Sahidic and Thebaic, publicada en Oxford por The Clarendon Press en 1911. En esta obra, Horner tradujo así al ingles Juan 1:1c:
and [a] God was the word 

[y [un] Dios era la palabra]
Como se puede ver, en esta ocasión Horner no se limitó a señalar entre paréntesis el hecho de que la traducción de la palabra copta para God (Dios) debiera incluir un artículo indefinido, sino que lo imprimió en el texto entre corchetes. 

¡Qué excelentes avales textuales y académicos para apoyar la traducción “la Palabra era un dios” en Juan 1:1c!












Bibliografía:


Historia de la Biblia, por Miguel Pérez y Julio Trebolle (Editorial Trotta/Universidad de Granada, Madrid, 2006) 























Juan 1:1 ¿Es politeísmo traducir “la Palabra era un dios”?

La Traducción del Nuevo mundo de la Biblia vierte así al español la última parte de Juan 1:1: "la Palabra era un dios". Una crítica que se suele hacer a esta traducción es que es politeísta, es decir, que da a entender que se reconoce la existencia de varios dioses lo cual, supuestamente, va en contra de la enseñanza bíblica, que es monoteísta. A lo largo de esta entrada intentaremos dar una respuesta lógica a esta cuestión.

Veamos. Desde un punto de vista exclusivamente bíblico… ¿qué es un dios?

La palabra hebrea más corriente para dios es elohim (אֱלֹהִים, nº de Strong 430). Se usa cientos de veces en las Escrituras hebreas para referirse a Jehová. En esta acepción, y especialmente cuando lleva artículo determinado (ha·’Elo·him, “el Dios [verdadero]”), se refiere al Dios Soberano, al Creador, al único que merece adoración.

Pero elohim  también se usa en la Biblia para referirse a los dioses de las naciones (Deuteronomio 28:14), a ídolos (1º Crónicas 16:26), a jueces humanos (Éxodo 21:6; 22:8, 9 [RV60, NBLA y otras]), a los seres celestiales que llamamos ángeles (Salmo 8:5), a un aparente espíritu de un muerto (1º Samuel 28:13) y como superlativo (Jonás 3:3).

Veamos, por ejemplo, su uso en Salmo 8:5 (8:6 en algunas versiones):

El Antiguo Testamento Interlineal. Tomo III (Clie, Terrassa, 1997) vierte así la primera parte de este versículo: 
Pero lo has hecho inferior un poco que Dios 
La palabra que aquí se ha traducido Dios es elohim. Pero, como veremos, esa no es la mejor traducción posible.


La versión Reina-Valera revisión de 1960 (RV60) traduce así la primera frase de Salmo 8:5:
Le has hecho poco menor que los ángeles
Es decir, RV60 traduce aquí la palabra elohim como ángeles.


Comentando el significado de elohim en este contexto, el Diccionario Teológico del Antiguo Testamento. Tomo I (Cristiandad, Madrid, 1978; columna 298, punto 7) señala:


Así, este diccionario indica que elohim se refiere en Salmo 8:6 a seres divinos.


También A Hebrew and English Lexicon of The Old Testament de Brown, Driver y Briggs (Oxford University Press, 1906, reimpresión de 1939) uno de los mejores diccionarios hebreo-inglés disponibles, define así elohim en el contexto de Salmo 8:6
[En español: “divinos, seres sobrehumanos incluyendo a Dios y a los ángeles”]
Como vemos, este léxico también muestra que la palabra elohim en Salmo 8:6 se refiere a seres divinos, incluyendo a Dios y a los ángeles.


La obra La Sagrada Escritura. Texto y comentario. Antiguo Testamento IV. Los Salmos y los Libros salomónicos (BAC, Madrid, 1969, pág. 42) traduce elohim por la palabra "ángeles" en este versículo, y en una nota explica lo siguiente:



La Biblia Griega. Septuaginta, III Libros poéticos y sapienciales (Sígueme, Salamanca, 2013), una traducción al español desde el griego de la Versión de los Setenta (LXX) vierte así este versículo:
Lo hiciste un poco inferior a los ángeles

Y la Torres-Amat, desde el latín de la Vulgata así:
E hicístele poco menor que los Ángeles


Podemos concluir, entonces, que en este versículo se llama elohim (lit. dioses, seres divinos) a los ángeles.

Probablemente por esta razón, la versión Dios Habla Hoy. Edición de Estudio (SBU, Miami, 1998) traduce así Salmo 8:5: 
Pues lo hiciste casi como un dios
Y añade una nota al pie que dice: 
La palabra dios designa aquí a los seres celestiales, superiores al hombre. Algunas versiones antiguas la traducen por ángeles. Cf. Job 1.6.


Asimismo, la Sagrada Biblia producida por los misioneros claretianos Pedro Franquesa y José María Solé (Editorial Regina, Barcelona, 1968) vierte así este salmo:
Lo hiciste un poco inferior a los dioses,


O la Biblia de Jerusalén (Desclee de Brouwer, Bilbao, 1ª edición 1967), que lo traduce así:

Apenas inferior a un dios le hiciste

La Biblia de Jerusalén 1ª edición 1967 ofrece la siguiente nota a este versículo:








También, la Biblia Traducción Interconfesional (BAC/Verbo Divino/Sociedades Bíblicas Unidas, Madrid, 2008) vierte así la primera frase de este salmo:
Lo has hecho algo inferior a un dios,
E incluye al pie la siguiente nota:
8,6: a un dios: Lit. a un elohim; con esta expresión el salmista se refiere a seres celestiales superiores al ser humano y sometidos al Señor. En las versiones griega, aramea y siriaca se identifican con los ángeles.


Muchas otras versiones de la Biblia traducen la palabra elohim en Salmo 8:5 como "dios", "seres divinos" o "ángeles", refiriéndose a los espíritus celestiales, divinos, que la Biblia llama "hijos de Dios" en Job 1:6; 2:1; 38:7, etc. 

Por lo tanto, cuando en Juan 1:1 se traduce "la Palabra era un dios", debe entenderse en el sentido bíblico de elohim en Salmo 8:5: un ser divino, un ser celestial superior al hombre.

A este sentido se le podría sumar el que indica que la intimidad en el cielo desde el principio entre Jehová Dios y el ser celestial que es su amado Hijo Unigénito, permitió a Jesucristo “dar a conocer” a su Dios y Padre (Juan 1:18; 1 Corintios 15:24) y ser “la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15), pues es el resplandor de la gloria de Dios (Hebreos 1:3) y “la representación del ser de él” (Hebreos 1:3b Nuevo Testamento Interlineal Palabra Por Palabra).

Podemos afirmar entonces que la traducción "la Palabra era un dios" no indica politeísmo. Se trata de una traducción erudita, literal, exacta y valiente, que llama "un dios" a la Palabra en el sentido bíblico de ser divino, ser celestial superior al hombre.

Juan 1:1 y la erudición evangélica o protestante

Tradicionalmente la última frase de Juan 1:1 se ha traducido “la Palabra [o el Verbo] era Dios” en la gran mayoría de las versiones de la Biblia. Pero hay excepciones, como por ejemplo la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, publicada por los Testigos cristianos de Jehová, que traduce “la Palabra era un dios”; la revisión del 2019 incluye una nota al pie con la traducción alternativa "era divina". Esta versión ha sido muy criticada, afirmándose que se hizo deliberadamente para apoyar las enseñanzas de los Testigos de Jehová.

Sin embargo, cuando uno investiga en las obras de referencia evangélicas puede notar que esta acusación carece de fundamento (para ver la postura de una parte considerable de la flor y nata de la erudición católica vean mi anterior entrada Juan 1:1 y la erudición católica).

Pasemos a hacer un sencillo estudio de la cuestión (recuerden que los autores que voy a citar son de confesión evangélica y se supone que creen y enseñan el dogma de la Trinidad).

Cuando un evangélico hispanohablante corriente lee en su Biblia, la Reina-Valera, que “el Verbo era Dios”, ¿qué es lo que entiende? Pues sencillamente lo que allí dice en español: que el Verbo, es decir, Jesucristo, es Dios, que son el mismo, la misma persona.

Pero incluso los eruditos evangélicos que defienden la traducción tradicional de Juan 1:1 saben que eso no es lo que significa esta frase en griego (para conocer lo que enseña la gramática griega en este caso, les animo a ver la entrada de este blog titulada Juan 1:1, la regla de Colwell y la gramática griega).

Por ejemplo, la obra El griego del Nuevo Testamento.Tomo I. Escritos Juaninos por Enrique Martorell(Editorial Clie, Terrassa, 1998, pág. 40), comenta lo siguiente a Juan 1:2:
Debemos notar en esta frase que la palabra «Dios» lleva artículo ―τον θεον―, asimismo lo lleva en la segunda oración, donde se habla de Dios como el absoluto. En la tercera «Dios era la Palabra» el artículo se suprime, porque Dios ―θεος― describe la naturaleza de la Palabra y no identifica su persona.
Un número considerable de teólogos católicos o evangélicos estarían de acuerdo con este comentario del Dr. Martorell, indicando que la Palabra no se identifica con Dios en Juan 1:1c, sino que solo se señala su naturaleza.

Recordemos que el que la Palabra comparta la naturaleza de su Padre, Jehová, no le hace miembro de una "Trinidad", así como tampoco lo son los cristianos ungidos por espíritu que son adoptados como hijos de Dios y "participantes de la naturaleza divina" (2 Pedro 1:4 RV60).


William Barclay2, en su Comentario al Nuevo Testamento. Volumen 5. Juan I (Editorial Clie, Terrassa, 1995, págs., 53 y 54) explica el significado de la última frase de Juan 1:1 (cursivas del autor):
(iii) Por último, Juan nos dice que la Palabra era Dios. Este es un dicho difícil de entender para nosotros; y es difícil porque el griego, la lengua en que escribió Juan, tiene una manera de decir las cosas que es diferente del español. Cuando se usa un nombre en griego, casi siempre se le antepone el artículo determinado. La palabra para Dios es theós, y el artículo determinado correspondiente es ho. Cuando se habla de Dios en griego, no se usa solamente theós, sino ho theós. Ahora bien, cuando no se usa el artículo determinado con un nombre, ese nombre se usa como adjetivo. Juan no dijo que la Palabra era ho theós, lo que habría querido decir que la Palabra era el mismo que Dios. Dijo que la Palabra era theós―sin artículo definido―, lo que quiere decir que la Palabra era, podríamos decir, del mismo carácter y cualidad y esencia y ser que Dios. Cuando Juan dijo que la Palabra era Dios, no estaba diciendo que Jesús es el mismo que Dios, sino que Jesús es lo mismo que Dios. De dos personas íntimamente compenetradas se dice que piensan y sienten lo mismo de tal manera que, si se conoce a una, es como si se conociera a la otra. Jesús está tan íntima y totalmente identificado con Dios en pensamientos, sentimientos y carácter que, conociéndole a Él, conocemos perfectamente a Dios.

Esta explicación de Barclay está de acuerdo con la Biblia, ya que en esta se enseña que Jesucristo es la "imagen del Dios invisible" (Col 1:5 RV60) y que "no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre" (Jn 5:19 RV60).

William Barclay publicó su propia traducción del Nuevo Testamento en 1968, vertiendo Juan 1:1 de la siguiente manera (el subrayado es mío):


Como podemos comprobar, trasladó la frase que estamos analizando como: "the nature of the Word was the same as the nature of God", que en español significa: "la naturaleza de la Palabra era la misma que la naturaleza de Dios".


Pero seamos realistas y reconozcamos que la inmensa mayoría de lectores de la Biblia en español no están al tanto de estas sutilezas gramaticales y teológicas. Como escribí arriba, cuando ellos leen en español “el Verbo era Dios” entienden eso: que Jesús, el Verbo, es Dios, sin más matices. (Por cierto, ¿tendrá algo que ver esta cuestión con el nacimiento y masivo aumento de las iglesias unicitarias en EE.UU, Hispanoamérica, España, etc.?)

Quizá por esta razón hay estudiosos evangélicos que, aunque rechazan la traducción literal "la Palabra era un dios", ofrecen otras traducciones alternativas para expresar el significado de esta frase. Veamos algunos ejemplos:

En el Comentario Bíblico Mundo Hispano. Juan, (Editorial Mundo Hispano, El Paso, 2005, pág. 55) el expositor, James Bartley3, hablando sobre la regla para traducir Juan 1:1 que le enseñó su profesor de griego, comenta lo siguiente:


Es muy interesante notar que Bartley enseña que se puede expresar el concepto de que el Verbo sea "de la naturaleza de Dios" con la frase "el Verbo era divino". Básicamente, el significado de "el Verbo era divino" y "la Palabra era un dios" es el mismo. Nos estamos refiriendo a una persona, un ser divino distinto de Dios, que estaba con él y que compartía su naturaleza, su modo de ser, sus cualidades, es decir, que era "un dios", "un ser divino" en el sentido bíblico del término (ver la entrada de este blog Juan 1:1 ¿Es politeísmo traducir "la Palabra era un dios"?).


Asimismo, la obra Clave lingüística del Nuevo Testamento griego, preparada por el Instituto Superior Evangélico De Estudios Teológicos (ISEDET) y publicada por la Asociación Ediciones La Aurora en Buenos Aires (Argentina) en el año 1986, ofrece el siguiente comentario lingüístico a la palabra θεὸς en Juan 1:1:


Como podemos leer, esta prestigiosa obra evangélica señala que la traducción correcta de la frase de Juan 1:1 que analizamos debería ser "la palabra era divina".


También el Comentario para exégesis y traducción. Evangelio de Juan, por Hugo Zorrillay Daniel Chiquete(Sociedades Bíblicas Unidas, Miami, 2008, pág. 20) ofrece diferentes opciones de traducción de Juan 1:1c:


Es revelador notar que esta obra, para justificar que no se debe traducir "un Dios era el Verbo" ni "el Verbo era un Dios", aplica mal la llamada "regla de Colwell", afirmando que "cuando el predicado está antes del verbo no lleva artículo", lo cual es falso. Pueden leer una explicación de la gramática de este versículo griego en la entrada de este blog titulada: Juan 1:1, la regla de Colwell y la gramática griega.

El Comentario para exégesis y traducción. Evangelio de Juan ha sido producido para ayudar y servir como guía a los traductores de las Sociedades Bíblicas Unidas y a los predicadores en las iglesias. 


La verdad es que son muy pocas las obras evangélicas producidas originalmente en español que ofrezcan una traducción de Juan 1:1 diferente de la tradicional que leemos en Reina-Valera 1960. Si lo hicieran, se expondrían a ser dura y agriamente criticadas desde la inmensa mayoría de ministerios y púlpitos de las iglesias evangélicas hispanohablantes.    

Sin embargo, en otros idiomas como el inglés, el francés o el alemán son numerosas las obras de autores evangélicos que ofrecen traducciones de Juan 1:1c diferentes a la tradicional. Pondré solo algunos ejemplos de obras de las que dispongo en mi biblioteca:

Le Nouveau Testament por Hugues Oltramare (esta obra fue publicada por primera vez en 1872 por la Société Biblique Protestante de Paris; yo dispongo de la edición de 1896):

A New Translation of The Bible por James Moffatt (el ejemplar que poseo fue publicado en 1950, aunque la primera edición de esta obra es de 1913):

“the Logos was divine” [el Logos era divino]

The Bible. An American Translation por Edgard J. Goodspeed (la edición que poseo de esta obra es de 1951, pero la primera se publicó en 1923):

“the Word was divine” [la Palabra era divina]

La Bible du Centenaire. Tome IV. Le Nouveau Testament (publicada por la Société Biblique Protestante de Paris en 1928). Esta obra fue traducida por un grupo de eruditos y profesores francófonos; de la traducción del evangelio de Juan se ocupó Maurice Goguel.

“le Verbe était un être divin” [el Verbo era un ser divino]


The New English Bible por un comité para la traducción del NT dirigido por Charles Harold Dodd (dispongo en mi biblioteca del NT de esta obra que se publicó por primera vez en 1961 y la Biblia completa publicada en 1970):
“and what God was, the Word was” [y lo que Dios era, la Palabra era]

The Translator´s New Testament, por un comité de traducción formado por 35 académicos y lingüistas, dirigidos por William Duff McHardy5 (esta obra fue publicada por la British and Foreign Bible Society [Sociedad Bíblica Británica y Extranjera] por primera vez en 1973, yo dispongo de la reimpresión del 2000):
“The Word was with God and shared his nature” [La Palabra estaba con Dios y compartía su naturaleza]

Existen muchas otras obras con traducciones diferentes a la tradicional y cercanas o idénticas a la que ofrece la Traducción del Nuevo Mundo (pueden ver algunas en la entrada de este blog titulada: Juan 1:1 en algunas versiones anteriores a la Traducción del Nuevo Mundo).

Claro, muchos pastores y profesores evangélicos fundamentalistas despreciarán las obras que acabo de citar como producidas por “liberales”, teológicamente hablando, y no les darán ningún valor. Bueno, esa actitud es muy discutible y es un buen tema para otra entrada. Lo curioso del caso es que la inmensa mayoría de los que difaman a los Testigos de Jehová afirmando que la Traducción del Nuevo Mundo es la única que usan porque está alterada para apoyar sus doctrinas, son los mismos que no aceptan otra traducción diferente a la Reina-Valera.

En fin, como podemos ver, la interpretación y traducción de Juan 1:1 que ofrece la Traducción del Nuevo Mundo está avalada por muchísimas otras versiones de la Biblia y especialistas en griego bíblico de confesión evangélica. Sin duda, se trata de una versión erudita, literal, exacta y, sobre todo, valiente.

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1 Enrique Martorell fue predicador de la Iglesia de Cristo y profesor de Antiguo y Nuevo Testamento, especialmente de Griego neotestamentario. 

William Barclay fue pastor de la Iglesia de Escocia (Presbiteriana) en la Trinity Church de Renfrew desde 1933 hasta 1946. Después fue profesor de Nuevo Testamento, Griego Clásico, Teología y Crítica Bíblica en la Universidad de Glasgow, en la que enseñó por unos 28 años. Fue ampliamente reconocido en Gran Bretaña como erudito bíblico por los más de 70 libros que escribió y sus apariciones en programas de radio y televisión. Barclay era un gran helenista, un especialista en el idioma griego antiguo. Y la editorial que le publica en el mundo hispanohablante (la española Clie) es de carácter evangélico ortodoxo.

3 James Bartley es un conocido colaborador de la editorial Mundo Hispano. Pastor y misionero bautista, fue también Director del Seminario Teológico Bautista del Uruguay. Y el Comentario Bíblico Mundo Hispano es un respetado comentario evangélico de la Biblia.

4 Hugo Zorrilla es colombiano, pastor menonita, profesor de Biblia en Costa Rica y California. Participó en el equipo de traducción de la Nueva Versión Internacional. Daniel Chiquete es mexicano, pentecostal, doctor en Teología por la Universidad de Hamburgo. Fue profesor de Teología y Nuevo Testamento en la Universidad Bíblica Latinoamericana.

5 William Duff McHardy (1911-2000). En 1945 fue nombrado profesor de arameo y siríaco en la Universidad de Oxford. En 1948 se trasladó a la Universidad de Londres donde fue nombrado Samuel Davidson Professor de Estudios del Antiguo Testamento. En 1960 aceptó la Catedra Regius de Hebreo en la Universidad de Oxford, desde la que enseñó hasta 1978. Fue uno de los editores de la New English Bible (1970) y director de la revisión de esta, publicada con el nombre de Revised English Bible (1989).

Juan 1:1 y la erudición católica


Aunque muchos todavía critican la traducción de Juan 1:1 que ofrece la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (la Palabra era un dios), publicada por los Testigos de Jehová, es muy interesante notar como una parte considerable de la erudición católica ha ido revisando su opinión sobre la manera de verter la última frase de Juan 1:1, acercándola a la de los testigos cristianos de Jehová (para la opinión de eruditos evangélicos en este tema, ver la entrada en este blog tituladaJuan 1:1 y la erudición evangélica o protestante).

Veamos algunos ejemplos:

El Dictionary of the Bible por el jesuita John L. McKenzie (Touchstone, New York, 1995; pág. 317, 2ª columna) ofrece la siguiente traducción de Juan 1:1:


Para los que no sepan inglés, esta es la traducción al español de la cita:
Jn 1:1 debería traducirse estrictamente así: “la palabra estaba con el Dios [= el Padre], y la palabra era un ser divino.”
Este diccionario fue publicado con el Nihil Obstat y el Imprimatur de las autoridades católicas, es decir, con la autorización episcopal oficial de los censores que vigilan la corrección doctrinal en las publicaciones de autores católicos. Aquí les ofrezco la página con los datos editoriales de la obra:


Les animo a ver la biografía de John L. McKenzie haciendo clic en su nombre arriba. Según esta, se le considera como uno de los mayores teólogos católicos de EEUU en el s. XX.


El Comentario al evangelio de Juan, por el sacerdote católico, misionero y profesor de Nuevo Testamento Sjef van Tilborg (Editorial Verbo Divino, Estella, 2005), ofrece la siguiente traducción a Juan 1:1, 2 (cursivas del autor):

  1.  En el principio era la palabra
      y la palabra estaba junto a Dios,
      y un Dios era la palabra.
 2.  Estaba en el principio junto a Dios.

Y en sus páginas 17 y 18, hace el siguiente comentario a Juan 1:1:

Aún persiste un problema con la traducción de la frase final: ¿hay que traducir «y un Dios era la palabra» o «y Dios era la palabra»? Esta última traducción es la aceptada generalmente. La gran ventaja que posee es que encaja muy bien dentro del pensamiento monoteísta: hay, pues, un solo Dios. La frase sería una suerte de preparación a la Teología trinitaria posterior: un Dios en tres personas.

Pero hay dos objeciones a esta interpretación:

1. En el cambio súbito de las expresiones se produce una gran contradicción lógica entre 1a-b y 1c. En 1a-b, «en el origen era la palabra y la palabra estaba junto a Dios», la palabra se subordina a Dios. Si 1c dijese «y Dios era la palabra», entonces habría desaparecido la subordinación y se estaría hablando de una (total) equiparación. Respecto de 1a-c como un todo, habría pues que decir: la relación entre la palabra de Dios y Dios es de subordinación (1a-b) y de igualdad (1c); una contradicción lógica, que luego se modifica nuevamente en 1,2 «estaba en el origen junto a Dios».

El texto de Juan, ya en sus primeras líneas, poseería un carácter paradójico.

2. La segunda objeción es, en suma, más sutil. En los versículos 1,1-2 se emplea, en griego, junto al término Dios, dos veces el artículo, a saber, en las frases: «y la palabra estaba junto a (el) Dios» y: «ésta estaba en el origen junto a (el) Dios». Pero una vez no sucedería esto, en efecto, en la frase: «(un) Dios era la palabra». Es decir: el texto de Juan hace una diferencia entre (el) Dios y un Dios.


En el libro El evangelio de Juan: análisis lingüístico y comentario exegético, por Juan Mateos y Juan Barreto (Ediciones Cristiandad, Madrid, 3ª edición 1992, págs. 41, 42) se ofrece la siguiente nota lingüística a la última frase de Juan 1:1:


Estos mismos autores, en otro trabajo titulado Juan. Texto y Comentario (Ediciones El Almendro, Córdoba, 2002; pág. 21; ahora lo publica Herder Editorial) explican lo siguiente sobre Juan 1:1, 2:




De los tres casos en que aparece en estos vv. el término «Dios», la primera y la tercera lleva artículo determinado (el Dios); la segunda, no lo lleva (un Dios, un ser divino).

El doctor Juan Mateos, jesuita, fue co-traductor con Luis Alonso Schökel de la Nueva Biblia Española; también colaboró en el equipo que preparó la Biblia del Peregrino (llamada también La Biblia de Nuestro Pueblo). Fue profesor del Pontificio Instituto Oriental y del Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Juan Barreto Betancort es  doctor en Filología Bíblica Trilingüe y profesor titular de Filología Griega en la Universidad de la Laguna (Tenerife).


Otro ilustre ejemplo: la obra El griego del Nuevo Testamento,
por Max Zerwick (Editorial Verbo Divino, Estella, 2006), en su página 83 explica lo siguiente (cursivas de la obra):

Porque el predicado suele ser el género al que el sujeto pertenece, la naturaleza o cualidad que se predica del sujeto; v. g. καὶ θεὸς ἦν ὁ λόγος (Jn 1,1), donde se atribuye al Verbo la naturaleza divina

Este mismo autor ha producido otro libro, junto a Mary Grosvenor,  titulado Análisis Gramatical del Griego del NuevoTestamento (Editorial Verbo Divino, Estella, 2008). En su página 339 ofrece la siguiente traducción y nota a la última frase de Juan 1:1:
«La Palabra era divina», pred. sin art., insiste sobre la naturaleza de la Palabra.
Este conocido exégeta católico, jesuita, profesor del Pontificio Instituto Bíblico de Roma, indica aquí claramente que en Juan 1:1 solo se dice que el Verbo o La Palabra era de naturaleza divina, no que se identifique con el Dios Todopoderoso. De esta manera, también los cristianos ungidos por espíritu serán partícipes de la naturaleza divina (2Pe 1:4), lo cual no los hace parte de una "Trinidad", como tampoco ocurre así con La Palabra.


También el libro Cuarto evangelio. Cartas de Juan. Introducción y comentario, por Juan José Bartolomé Lafuente (Editorial CCS [Central Catequística Salesiana], Madrid, 2002), en su página 154, ofrece la siguiente traducción de Juan 1:1 (cursivas de la obra):

En un principio era la Palabra y la Palabra era junto a Dios y dios era la palabra.

Como se puede observar, este autor imprime la palabra dios en minúscula la segunda vez que aparece en este versículo. 

Es importante que se sepa que Juan José Bartolomé Lafuente es un religioso salesiano, profesor de Sagrada Escritura en varios centros de enseñanza teológica católicos, por lo que se supone que cree y enseña el dogma de la Trinidad (esto se puede extender a todos los autores citados en esta entrada). Sin embargo, y es lo que queremos destacar aquí, al ofrecer una traducción de Juan 1:1, entiende que al referirse a la Palabra, dios debe escribirse en minúscula, como un nombre común, lo cual gramaticalmente es equivalente a usar el artículo indefinido un.


Otro ejemplo de erudito católico que enseña que la Palabra, en Juan 1:1, es dios (en minúscula) es el doctor Amador Ángel García Santos, autor de la excelente obra de consulta titulada Diccionario del griego bíblico. Setenta y Nuevo Testamento (
Editorial Verbo Divino, Estella, 2ª edición 2016). Se trata de un diccionario griego-español que incluye todas las palabras griegas tanto de la Versión de los Setenta (LXX) como del Nuevo Testamento. Una de las acepciones de la palabra griega θεός (dios) en este léxico es la siguiente (cursivas de la obra):

3. dios, se dice del Logos (Jn 1,1b), del demonio (2 Cor 4,4), de los espíritus o espectros (1 Sam 28,13), de los hombres (Ex 7,1), del vientre del hombre (Flp 3,19)

Como se puede observar, aquí se indica que lo que se dice del Logos (Palabra en griego) es que es dios, en minúscula. 

Don Amador Ángel es dominico, doctor en Sagrada Escritura por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (España) y ha sido profesor de Introducción al Antiguo Testamento y Griego Bíblico en esa misma Facultad.


Nuevo Testamento. Versión crítica sobre el texto original griego. Edición preparada por Manuel Iglesias S. J. (Biblioteca de autores cristianos [BAC], Madrid, 2017, pág. 381) ofrece en una nota la siguiente traducción a Juan 1:1:


El doctor Manuel Iglesias González, jesuita, ha sido profesor en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma y traductor, junto con el Dr. Francisco Cantera, de la Sagrada Biblia llamada Cantera-Iglesias (Biblioteca de autores cristianos [BAC], Madrid, 1975).


El doctor Senén Vidal en su obra Los escritos originales de la comunidad del discípulo “amigo” de Jesús (Editorial Sígueme, Salamanca, 1997) vierte así Juan 1:1:

En el principio ya existía la Palabra, la Palabra estaba con Dios, la Palabra era divina

 E incluye al pie la siguiente nota (corchetes y cursivas de la obra):

«Divina»: theos (sin artículo) es predicado; no se identifica al logos con ho theos («Dios»), sino que se afirma su «divinidad» (así también, p. e., en Filón, que llama al logos theos [‘divino’], pero no ho theos [‘Dios’])

Es muy interesante mencionar aquí otra obra de Senén Vidal. Se trata de Las cartas originales de Pablo (Editorial Trotta, Madrid, 1996, pág. 301). En esta obra Vidal traduce así Filipenses 2:6:

Él, teniendo un modo de existencia divino, no quiso aprovecharse de esa su condición divina

E incluye la siguiente nota a pie de página (cursivas del autor):

“Teniendo un modo de existencia divino”: ʻexistiendo (hyparchon) en el modo de existencia (en morphe) de un dios (theou sin artículo: divino)ʼ

Senén Vidal fue sacerdote operario de la diócesis de Salamanca y profesor universitario de Nuevo Testamento. Impartió su asignatura, entre otros lugares, en la Universidad de Comillas y en el Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid.



Por último, mencionaré al conocido sacerdote y teólogo Dr. Francis J. Moloney quien en su obra El evangelio de Juan (Editorial Verbo Divino, Estella, 2005), vierte así la última frase de Juan 1:1:
“Lo que Dios era también lo era la Palabra”

Y hace estos comentarios (cursivas del autor):

Este versículo concluye con una descripción de las consecuencias de la intensa intimidad entre La Palabra y Dios. Aunque tradicionalmente se ha traducido como «y la Palabra era Dios», hay un peligro de que el lector contemporáneo pliegue en una sola entidad la Palabra y Dios: ambos son Dios. El autor se ha tomado la gran molestia de indicar que debe evitarse una identificación entre la Palabra y Dios. La frase griega (kai teso [sic] ēn ho logos) coloca el complemento (theos: Dios) antes del verbo «ser» sin ponerle un artículo. Es extremadamente difícil captar este matiz en español, pero el autor evita decir que la Palabra y Dios eran una y la misma cosa. La traducción «lo que Dios era también lo era la Palabra» indica que la Palabra y Dios mantienen su singularidad, no obstante la unidad que fluye de su intimidad. […]

Lo que Dios era también lo era la Palabra. Desde el punto de vista sintáctico, la frase kai theos ēn ho logos, al colocar el complemento sin artículo antes del verbo «ser» y seguir con el sujeto con artículo, mantiene la distinción entre ho logos y ho theos en el v 1b, pero indica que su intimidad hace a uno lo que es el otro. Como Dios es divino también la Palabra es divina, pero la Palabra no se identifica con Dios.


Como hemos visto, para una parte considerable de la erudición católica la mejor traducción de Juan 1:1 no es la tradicional sino aquella que indica que la Palabra era "divina", "un ser divino" o un "dios", es decir, un ser celestial que compartía la naturaleza divina con el Dios Todopoderoso, pero que no se identifica con Él.

Después de todo, resulta que la manera en que vierte Juan 1:1 la Traducción del Nuevo Mundo es erudita, literal y exacta.

Pueden ver algunas traducciones no tradicionales de Juan 1:1, publicadas con anterioridad a la TNM, en la entrada de este blog titulada: Juan 1:1 en algunas versiones anteriores a la Traducción del Nuevo Mundo.
La tra-
ducción «lo que Dios era también lo era la Palabra» indica que la Palabra
y Dios mantienen su singularidad, no obstante la unidad que fluye de su
intimidad.

El

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