Veamos cómo traducen Hechos 21:40 algunas Biblias. Destacaré en negrita las palabras que vamos a analizar:
Reina-Valera revisión del 1960 (RV60)
Y cuando él se lo permitió, Pablo, estando en pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo. Y hecho gran silencio, habló en lengua hebrea, diciendo:
Nueva Traducción Viviente (NTV)
El comandante estuvo de acuerdo, entonces Pablo se puso de pie en las escaleras e hizo señas para pedir silencio. Pronto un gran silencio envolvió a la multitud, y Pablo se dirigió a la gente en su propia lengua, en arameo.
Reina-Valera Contemporánea (RVC)
El tribuno se lo permitió. Entonces Pablo, de pie en las gradas, hizo una señal con la mano al pueblo, para que se callaran. En cuanto hubo silencio, les dijo en arameo:
Traducción del Nuevo Mundo revisión del 2019 (TNM)
Tras recibir permiso, Pablo, de pie sobre las escaleras, le hizo señas con la mano al pueblo. Cuando se hizo un gran silencio, les dijo en hebreo:
El Nuevo Testamento interlineal palabra por palabra publicado por las Sociedades Bíblicas Unidas en 2012 vierte así Hechos 21:40 (resaltaré las palabras que estamos analizando):
Este interlineal ha vertido "hebrea" la palabra griega Ἑβραΐδι, que es el dativo singular femenino del sustantivo ἑβραΐς (hebraïs, 1446). Veamos la definición de este vocablo en el Diccionario griego-español publicado en Madrid el 2002 por el Centro superior de investigaciones científicas (CSIC). El enlace es a su edición en línea.
Entonces, ¿a qué se debe que algunas versiones traduzcan aquí como si Pablo hablara en lengua "aramea"? La respuesta es que durante mucho tiempo la llamada "erudición bíblica" ha estado enseñando, como si se tratara de una verdad objetiva, que en la época en la que se escribió el Nuevo Testamento en Galilea y Judea no se hablaba en hebreo sino solo en arameo. Pero, como tantas otras veces, el "consenso académico" ha sido desmontado por nuevos descubrimientos. Escuchen lo que dijo sobre esta cuestión el doctor Julio Trebolle Barrera en una de sus conferencias (el primer comentario a partir del minuto 0:06). En esta, este biblista y experto en los Manuscritos del Mar Muerto, explica que en contra de lo que se había estado creyendo el hebreo era una lengua viva en el primer siglo. Por lo tanto, es perfectamente posible que Pablo se dirigiera a la multitud en la lengua hebrea y no necesariamente en arameo.
Esta es una prueba de la presión académica a la que se somete a muchos traductores y editores de la Biblia en base a "consensos científicos" que, como se ha demostrado muchas veces a través de la historia, al final se prueba que solo son elucubraciones, opiniones sin una base firme de los "eruditos". Es muy revelador ver la persistencia de estos sesgos incluso cuando ya se ha demostrado que se basan en una opinión que no se sostiene, como es el caso de dos versiones modernas citadas aquí. Sin embargo, la Reina-Valera revisión del 1960 y la Traducción del Nuevo Mundo han sido fieles al texto griego.